Para comprender el porqué del cambio hemos de remontarnos al año 2015, cuando se produjo la desaparición del régimen de la cuota láctea, lo que supuso un punto de inflexión en el sector y la industria pasó a poder elegir los ganaderos a los que comprar la leche. “Con ello, las explotaciones de menor tamaño o situadas en zonas con dificultad para el acceso de las rutas de recogida perdieron interés para la industria. A la vez, indirectamente, esto forzó el crecimiento del tamaño medio y la producción media por explotación optimizando las rutas de recogida”, señala en su informe sobre caracterización del sector vacuno lechero la Subdirección General de Producciones Ganaderas y Cinegéticas del MAPA.
El resultado es común al ámbito europeo, donde, como recoge el Observatorio del Mercado de la Leche de la Unión Europea, durante los últimos años, la cabaña lechera ha ido disminuyendo a la vez que ha mejorado el rendimiento de leche por vaca.
Y actualmente, indica Nuria María Arribas, gerente de InLAc, “el sector de la leche de vaca en España vive una etapa de transformación marcada por la capacidad de adaptación y la resiliencia”.
“Al mismo tiempo, se consolidan tendencias clave como la modernización de las explotaciones, la digitalización de los procesos productivos, la incorporación de nuevas tecnologías y el avance hacia modelos de producción cada vez más sostenibles y eficientes”, añade.
Y es que la modernización de las explotaciones es la clave de la sostenibilidad económica y, por tanto, social y ambiental de un sector que, en nuestro país, tiene un déficit productivo del 30%.
Radiografía del sector
En los últimos años, el número de explotaciones ha caído de forma sostenida en España, cifrándose el censo en 752.034 vacas a fecha de marzo de 2025, lo que supone un descenso del 3% con respecto al mismo mes del año anterior, mientras que el de novillas era de 245.217 animales (-1,3%), según datos del Informe de Coyuntura de la Subdirección General y de Producciones Ganaderas y Cinegéticas del MAPA.
Si focalizamos en el número total de ganaderos con entregas declaradas de leche, también en marzo de 2025, éste fue de 9.152, lo que supone un descenso del 0,6% con respecto al mes anterior y es un 7,1% inferior al mismo mes del año anterior.
En cuanto a la distribución de los datos de ganaderos con entregas por comunidades autónomas, la Cornisa Cantábrica concentra el 78% del total de ganaderos con entregas declaradas de leche en España (Galicia 57 %, Asturias 13% y Cantabria el 8%), seguida de Castilla y León, con el 7% del total.
Económicamente, según los datos de Subdirección General de Análisis, Coordinación y Estadística del MAPA, el valor de la producción láctea de todas las especies lecheras supone, en base a una estimación con datos de marzo de 2025, el 17,4% de la producción ganadera. “A la producción de vacuno de leche en 2024 le corresponde aproximadamente el 13,2% del valor de la producción ganadera y el 5,5% del valor de la producción agraria, con un valor de la producción de 3.371 M€ (de un total de 4.910 M€ para el sector lácteo en su conjunto)”.

¿Qué nos dicen los datos del consumo?
En nuestro país, expone la Subdirección General de Producciones Ganaderas y Cinegéticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en el Informe de Coyuntura del Sector de mayo de 2025, “la industria láctea está orientada, principalmente, a la producción de leche de consumo (46% del total), con escaso desarrollo de la producción y comercialización de los productos de mayor valor añadido, a diferencia de lo que ocurre en la UE”. A la producción de leche de consumo le siguen la de nata de consumo directo (16% del total) y el queso de vaca (13% del total).
Ahora bien, si analizamos los datos del Panel de Consumo Alimentario del MAPA y tomamos como referencia el mes de noviembre 2025, el mercado lácteo en mantuvo una evolución estable en volumen a lo largo del año móvil (26.994,94 millones de kg. frente a los 26.849,90 del mismo periodo del año anterior), mientras que creció un 4,8 % en valor, hasta 87.329,01.
La explicación a este incremento hay que buscarla en que, dentro del mercado lácteo, recoge el informe, “hay dos bloques, pero con un comportamiento opuesto, por un lado, la leche líquida que pierde intensidad de consumo (1,7%) y, por otro, los derivados lácteos, que la ganan (2,9%)”.
Profundizando un poco más, podemos observar que, dentro de la categoría de leche líquida, la envasada tampoco crece, de hecho, cae un 1,6%, -salvo la leche entera, que experimentó un crecimiento en volumen de 1,8%, mientras que la desnatada y semidesnatada retrocedieron un 7,4% y 0,9%, respectivamente-. Tampoco crecen las leches enriquecidas (-4,6%) ni otras leches, como la condensada, en polvo o evaporada.
Entretanto, la categoría de derivados lácteos muestra solidez en categorías de mayor valor añadido, especialmente las de queso y postres refrigerados, mientras que otras opciones, como los batidos de leche, retroceden. Unos datos que Luis Calabozo, director general de FeNIL, actualiza a abril de 2026: “Atendiendo a los últimos datos de CIRCANA correspondientes al mes de abril de 2026, podemos decir que el consumo de leche y lácteos en España atraviesa un buen momento, aunque existen diferencias notables en función de las categorías. Las ventas de yogures y leches fermentadas en la distribución organizada crecieron en volumen durante los últimos 12 meses un 7,2%, la mantequilla un 3,7% y los quesos un 3,2%. Por su parte, las leches envasadas y los batidos presentan un leve retroceso conjunto del 0,35%. En cualquier caso, aunque los grandes números puedan ser positivos, la realidad es que el sector enfrenta importantes retos desde el punto de vista del consumo para ciertas categorías, como puedan ser los quesos tradicionales españoles o la leche envasada y los batidos. Por ello, es importante seguir trasladando a la opinión pública que, de acuerdo a la evidencia científica, las autoridades sanitarias y de nutrición recomiendan el consumo de 3 o 4 lácteos al día”.
A respecto, Nuria María Arribas, gerente de InLAC, argumenta que “que esta transformación del consumo también se traduce en una mayor demanda de transparencia y de información clara, accesible y rigurosa sobre cómo se producen los alimentos. En este contexto, y en línea con el mayor dinamismo de las categorías de valor añadido, el sector lácteo continúa reforzando su compromiso con la excelencia, la mejora continua y la adaptación de su oferta a las nuevas expectativas de la sociedad, sin perder de vista la contribución nutricional de los lácteos dentro de una dieta equilibrada”.

De la volatilidad a la estrategia de cadena
Desde el punto de vista productivo, la evolución del mercado lácteo está condicionada por una elevada volatilidad, estrechamente ligada tanto a factores productivos –puesto que la producción lechera depende de los ciclos biológicos del ganado-, como a las condiciones climáticas.
Y éstas son, explica Luis Calabozo, gerente de FeNIL, las que han provocado un cambio de ciclo productivo en 2026: “El mercado lácteo europeo atraviesa una fase de corrección marcada por un enorme aumento de producción, que ha alcanzado cifras récord en los principales países productores de la Unión Europea y que la demanda actual no ha sido capaz de absorber. Esta situación ha generado una presión a la baja en las cotizaciones de los mercados secundarios de grasa y leche en polvo, que han sufrido una caída abrupta, forzando un descenso de los precios de la leche en origen para poder absorber estos excesos de oferta. En el caso específico de España, este fenómeno coincide con un crecimiento ininterrumpido de la producción nacional desde el pasado mes de julio”.
De hecho, según la misma fuente, en marzo de 2026, la producción española de leche de vaca fue un 2,7% superior al mismo periodo de 2025.
En este escenario, la estabilidad del sector lácteo, expone Nuria María Arribas, “pasa, en primer lugar, por seguir reforzando la colaboración entre todos los eslabones de la cadena de valor, favoreciendo un marco de diálogo, confianza y corresponsabilidad. Esta visión compartida resulta esencial para afrontar con solidez un entorno en constante evolución. Junto a ello, la innovación, la eficiencia y la mejora continua seguirán siendo factores determinantes para mantener la competitividad del sector”.
Por su parte, Luis Calabozo enfatiza en que las industrias lácteas necesitan que los ganaderos les provean leche y los ganaderos necesitan que las industrias se la recojan a diario. “Por esta razón, desde la Interprofesional del sector, las diferentes organizaciones que representan a ganaderos, cooperativas e industrias venimos trabajando en un Plan Estratégico para el sector que, previsiblemente, podrá ver la luz antes de que acabe el año. Este Plan contará con un enfoque integral de cadena y la cuestión clave de la autonomía estratégica del sector lácteo”, añade.
Podemos concluir, por tanto, que el sector lácteo español se encuentra en una encrucijada en la que confluyen retos estructurales -como la reducción del número de explotaciones, la falta de relevo generacional o la volatilidad de los precios- con oportunidades ligadas a la transformación productiva y al cambio en los hábitos de consumo. En este escenario, la coordinación entre los distintos eslabones de la cadena, junto con la apuesta por la innovación y la cercanía al consumidor, resultarán determinantes para asegurar la viabilidad futura de un sector estratégico, estrechamente vinculado al territorio y clave para el equilibrio del medio rural.