Editorial Agricola
Vacuno de carne

Control de las cojeras en ganado vacuno: un reto pendiente

02/11/2016

Por: Ángel García Muñoz DVM PhD, Facultad de Veterinaria UCH CEU Valencia. Marc Pineda Balsells DVM, Pico Veterinarios SLP. Y Noelia Silva-del Rio DVM PhD, Veterinary Medicine Teaching and Research Center. UCDavis EE.UU.

Las cojeras se encuentran entre las tres principales enfermedades causantes de pérdidas económicas en ganado vacuno, junto a las mamitis y metritis. A diferencia del caso de estas últimas, en las cuales hemos logrado una relevante disminución en sus prevalencias, las incidencias de las cojeras permanecen en unos valores semejantes a los registrados en las últimas décadas. Los estudios publicados muestran una amplia variación en las prevalencias de las cojeras entre países, rebaños, estación del año y tipo de alojamiento, oscilando entre el 3 y el 60% (Espejo et al., 2006; Cramer, 2007; Tadich et al., 2010; Hoffman et al., 2014). En este sentido algunos autores, considerando las repercusiones en el bienestar animal, califican como inaceptables los niveles generales de esta enfermedad (Potterton et al., 2012). En este artículo revisaremos los principales avances en el conocimiento de esta patología multifactorial registrados en los últimos años, con especial atención a las medidas preventivas.

Las causas de las cojeras 

Las cojeras son un problema multifactorial, en el que intervienen numerosos factores de riesgo como la higiene, las características de los alojamientos, el estrés térmico, la alimentación y el manejo (número de ordeños, distancia a los parques, adecuado recorte funcional, etc.). Las enfermedades de la pezuña han sido clasifi cadas (Greenough, 2007) como primarias y secundarias. Entre las primarias se encuentran las infecciosas (Pedero, dermatitis digital y dermatitis interdigital), las mecánicas y las metabólicas (laminitis). El término laminitis incluye varios cuadros clínicos, caracterizados por una infl amación de la dermis del pie o corion. En la etiología de las laminitis pueden jugar un papel importante los cambios nutricionales bruscos, especialmente los que conllevan una acidosis metabólica.

Las lesiones secundarias clásicas son las úlceras de suela o punta, la enfermedad de la línea blanca, la erosión de talones o la hiperplasia interdigital. En el año 2009 Bicalho y cols. mostraron la relación entre las úlceras de suela y los abscesos de línea blanca, con una reducción del grosor de la almohadilla digital, cuestionado la importancia primaria de las acidosis en la producción de laminitis. No obstante, los mayores avances en el conocimiento de la etiología y la epidemiología de las cojeras se han obtenido en la Dermatitis Digital (DD). Hoy describimos 5 estados en esta infección (M1, M2, M3, M4 y M4.1). Los estados M2 (clínico activo) y M4.1 (crónico en reactivación) son altamente infectantes. Estudios publicados recientemente enfatizan la importancia de prevenir las infecciones en la recría (Gomez et al., 2015). En el citado trabajo, las novillas que padecieron DD produjeron entre 199 y 335 Kg menos de leche a 305 días.

Las novillas que presentaron varios episodios de DD, mostraron una menor fertilidad en la primera inseminación yun mayor número de días abiertos en la primera lactación. En nuestra experiencia pocas ganaderías hacen pasar por pediluvios semanalmente a las novillas, siendo esta medida de gran efi cacia en el control de la DD. Otros puntos críticos en el control de esta enfermedad son el mantenimiento de la higiene, evitar el hacinamiento permanente o temporal de los animales y el tratamiento tópico precoz de los casos de DD. Esto último nos obliga a realizar una vigilancia activa de las cojeras.

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