Editorial Agrícola
Sanidad animal

El virus de la PPA

12/10/2020

La Peste Porcina Clásica (PPC), la Peste Porcina Africana (PPA) y la Enfermedad de Aujeszky (EA) son enfermedades de declaración obligatoria a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). Son enfermedades que conllevan graves repercusiones económicas en un sector que en España está fuertemente vinculado a nuestros pueblos vaciados donde aporta riqueza, empleo y oportunidades de futuro para muchos jóvenes. Existen más de 80.000 granjas de porcino en España que generan 300.000 puestos de trabajo directos y más de un millón indirectos, según INTERPORC.

Mª Cruz Rey de las Moras. Doctora en biología molecular y biotecnología. Directora del Máster en Calidad e Innovación en el Sector Cárnico y del Grupo de Investigación PROFOOD


El 2020 está siendo el año de los virus, y en este contexto la PPA también es una enfermedad vírica para la que no existe vacuna autorizada ni tratamiento documentado. La PPA se caracteriza por fiebre alta, pérdida de apetito, hemorragias de la piel y órganos internos, y muerte entre 2 y 10 días después en promedio. Es causada por un virus de gran tamaño con morfología icosaédrica muy similar a los iridovirus que infectan a vertebrados, por lo que en un principio fue considerado como un miembro de dicha familia pero más tarde por su estructura genómica, así como otras características bioquímicas similares a las de los poxvirus, el VPPA se considera, en la actualidad, como el único miembro de una nueva familia denominada Asfarviridae, género Asfivirus, con cepas que pueden provocar cuadros agudos o hiper agudos con niveles de mortalidad y morbilidad próximos al 100% a los miembros de la familia de los suinos, es decir, es letal para los cerdos, no para los humanos. Las especies que pueden infectarse incluyen al cerdo doméstico, jabalí europeo, jabalí africano (Phacochoerus africanus), potamóquero de río (Potamochoerus porcus), jabalí gigante de la selva (Hylochoerus spp) y los pecaríes (Tayassu spp.) aunque puede propagarse por vectores como las garrapatas, en fómites, incluidos vehículos, alimentos y materiales de trabajo y existe evidencia de que algunos cerdos pueden convertirse en portadores.

Aunque la transmisión durante el contacto directo generalmente se produce por vía oronasal, el virus PPA se puede encontrar en todos los tejidos y fluidos corporales, pero los niveles más elevados se encuentran principalmente en la sangre. La infección por VPPA origina una respuesta de anticuerpos específicos de gran magnitud que se detecta fácilmente por técnicas de diagnóstico laboratorial a partir del día 7 post infección. Los anticuerpos específicos no poseen capacidad de neutralización total del VPPA, aunque perduran durante años y están implicados en un retraso en la aparición de síntomas clínicos y una reducción de los niveles de viremia.

La PPA fue descubierta por Montgomery en Kenya a principios del siglo XX y se introdujo en Rusia desde la región del Cáucaso en el año 2007, instaurándose desde entonces de forma endémica en el sur del país y extendiéndose posteriormente a países vecinos como Ucrania y Bielorrusia, desde los se introdujo en la UE. Con Alemania, cuyos Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) han notificado recientemente a través de ADNS su primer foco de peste porcina africana (PPA) en jabalíes por medio de la detección del cadáver de un jabalí en avanzado estado de descomposición a unos 3 kilómetros de la frontera con Polonia, ascienden a 12 los países actualmente afectados por la enfermedad en la UE, que son Estonia, Lituania, Letonia, Polonia, Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Grecia, Bélgica y Hungría.

PPA en España

Centrándonos en España, debemos indicar que existe un programa de vigilancia de la PPA en jabalíes que sirve para demostrar la ausencia de enfermedad y garantizar el mantenimiento del estatus sanitario de España como zona libre de la enfermedad y, por otro lado, para contribuir a la detección temprana en caso de aparición de la enfermedad en las poblaciones de suidos salvajes.

Es preciso recordar que España ya sufrió PPA durante décadas (1960-1995) llegando a considerarse endémica en nuestro país, sin embargo, se logró erradicarla de forma ejemplar. Para lograrlo se detectaron los animales positivos mediante técnicas de análisis serológico y virológico que permitieron controlar animales portadores asintomáticos, se sacrificaron todos los animales de explotaciones positivas, se controlaron movimientos y se aplicaron estrictas medidas sanitarias, incluyendo mejoras de las medidas de bioseguridad en las explotaciones porcinas. Gracias a la implementación de este programa de erradicación en 1995, España fue declarada libre de la enfermedad, situación que se mantiene en la actualidad.

Aunque la peste porcina africana no representa una amenaza para la salud humana, debemos seguir vigilando de cerca el VPPA para que el porcino español, convertido en un sector clave para la economía de nuestro país, con una facturación superior a los 15.000 millones de euros y que representa el 36,4% de la Producción Final Ganadera española y el 17,4% de la Producción Final Agraria, no se vea afectado.

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