Editorial Agrícola
Economía

El incremento de costes asfixia al sector ganadero

27/10/2021

Por Marta Fernández, periodista agroalimentaria

La escalada de precios que sufren las materias primas para alimentación animal y la tarifa eléctrica está impactando de forma directa en el sector ganadero. Si bien es cierto que, especialmente la subida de la tarifa eléctrica, no afecta a todas las especies y actividades por igual, el efecto de ambas está asfixiando a un buen número de productores, que se suman tanto a la coyuntura estructural del sector en su conjunto, como a la de cada especie.


Si durante la pandemia la palabra 'resiliencia' de elevó al top de la lista de conceptos para definir al sector agroalimentario en general, y al ganadero en particular, por su capacidad de adaptación y rapidez de respuesta, todo indica que, de nuevo, tendrá que volver a echar mano de ella, puesto que el empuje tanto de las normativas, políticas y acuerdos internacionales, así como el descenso en el consumo de carne en el entorno de la UE, no dejan muchas alternativas. A todo ello se suma el incremento de los costes de las materias primas con las que se elaboran los piensos y la espectacular
escalada del precio de la electricidad.

Ambas tienen fecha de inicio, pero no de fin. Los precios de los piensos para alimentación animal comenzaron a subir en el último trimestre del 2020 -aún en plena pandemia-, mientras que la tarifa
eléctrica comenzó a dispararse a partir de junio de 2021.

¿Por qué han subido los costes en alimentación?

La razón principal del incremento de costes para alimentación animal, explica Jorge de Saja, director general de Cesfac, la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales, está en un desequilibrio entre la oferta y la demanda, así como en la conjunción de factores climáticos y de mercado coincidentes en varios puntos del planeta."Durante un par de años la demanda de materias primas para alimentación -particularmente para alimentación animal- ha ido creciendo por encima de la oferta a nivel mundial, lo que ha provocado una reducción en los stocks mundiales".

Traslada esta situación a nuestro país, continúa el responsable de Cesfac, es paradójica, porque a pesar de que España es una potencia internacional en la producción industrial de piensos compuestos y de ganado, "por razones estructurales somos muy deficitarios en nuestra capacidad de producción de cereales y oleaginosas; por ese motivo no alcanzamos nuestra demanda, y por mucho.A medida que la producción ganadera en España se va profesionalizando y creciendo como país exportador, ese déficit estructural es cada vez mayor".

Así lo corrobora Tomás García Azcárate, economista agrario, para quien el impacto de este incremento de costes es más acusado en nuestro país precisamente porque somos un gran país ganadero
deficitario en cereales. "La pregunta estratégica", añade, "es si esta situación es sostenible en el futuro y cómo seguir compensado este hándicap con, por un lado, organización empresarial, industrial
y comercial y, por otro, producciones con valor añadido".

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