Editorial Agricola
Instalaciones

Una granja de Lleida apuesta por la energía solar

09-10-2015

Los sistemas fotovoltaicos de autoconsumo con hibridación de diésel son cada vez más frecuentes en España, pues combinan las ventajas de cada una de estas dos tecnologías para un suministro eléctrico continuo y una mayor independencia económica frente a las subidas de los precios de la energía. Si a ello le sumamos los acumuladores solares que propician una desconexión de la red eléctrica, podemos hablar de un sistema aislado con grupos electrógenos, como el que la ingeniería catalana SUD Renovables, en colaboración con Krannich Solar, una distribuidora fotovoltaica con sede en Valencia, puso en marcha en una granja de pollos de Alfés (Lleida).

La apuesta por la energía solar fue una decisión muy meditada por los propietarios de la finca. En principio, después de que la administración local rompiera su promesa de llevar en 2008 el suministro eléctrico hasta la granja, se vieron obligados a decantarse por una instalación con grupos electrógenos. Con el paso de los años y la bajada de precios, la fotovoltaica se convirtió en la solución más competitiva para los avicultores. Finalmente, tras un estudio de viabilidad y un análisis de rentabilidad presentados por SUD Renovables, los propietarios de la granja de pollos hicieron una inversión de 85.000€ en la modificación del sistema de suministro eléctrico de la finca con la esperanza de recuperarla en los próximos 6 años.

La instalación aislada e híbrida con energía solar y diésel, de 30kW de potencia, fue diseñada para mantener en el recinto una temperatura constante, esencial para la cría de los pollos. La electricidad producida por los paneles fotovoltaicos suministrados por Krannich (40.000kWh anuales aproximadamente) cubre más de la mitad del consumo, que ronda los 60.000kWh al año y que se genera durante las horas de sol, lo cual favorece claramente el autoconsumo. La otra parte de la demanda energética la satisfacen, más o menos a partes iguales, los grupos electrógenos y los acumuladores solares.

En definitiva, por la radiación solar de la zona (unos 1.709kWh/m2 al año), las necesidades energéticas y la curva de consumo de la granja de pollos, el proyecto de una instalación aislada con PV diésel le venía a este negocio como anillo al dedo. Tanto es así que no solo consiguen reducir en gran medida los gastos de explotación, sino que además, gracias a la energía fotovoltaica, disminuyen el ruido producido por los grupos electrógenos, evitan la emisión a la atmósfera de casi 35 toneladas de CO2 -si lo comparamos con la generación de carbón- y ahorran 13.500 litros de gasóleo al año.

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