Editorial Agricola
Ovino y caprino

Kerixara, el éxito de la cooperación para valorizar el producto local

07/05/2018

Por Marta Fernández, periodista agroalimentaria


Cuando preguntamos a Félix Ajuria por su profesión responde orgulloso que es pastor y quesero. En un segundo plano quedan sus estudios en biología, su paso por la docencia e incluso por los servicios técnicos de COAG. Porque su verdadera vocación está en la revolución desde dentro que junto a su hermano, y el resto de socios que integran el proyecto Turtolio, están acometiendo mediante el liderazgo de varios grupo operativos, donde la economía circular y la valorización del producto local son los protagonistas.

De hecho, este ha sido el motivo por el cual Kerixara, la productora de queso con DO Idiazabal que Félix dirige junto a su hermano, ha sido galardonada en la última edición de los Premios Editorial Agrícola con el de Innovación Ganadera. Un reconocimiento a su actividad por ser un referente de agricultura familiar en su denominación de origen, así como por su apuesta por el desarrollo rural, promoviendo productos de alta calidad y respetuosos con el medio ambiente.

Un ejemplo de bio-economía que se materializa en el uso de la colza como parte de la alimentación de las ovejas y como fuente de energía en las calderas para la fabricación del queso. En el proyecto participan, además de la propia Kerixara, el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Neiker-Tecnalia, Noemí Salazar (ingeniero agrónomo) y Kerizara Agroturismo.

El objetivo de Turtolio se concreta en la valorización de la colza evidenciando sus beneficios económicos y medioambientales, mediante el empleo de la torta como fuente de proteína para alimentación animal, y del aceite como fuente de energía, con la consecuente reducción del uso de otro tipo de combustibles, como el gasoil.

Sus orígenes se remontan al año 2000 y la chispa que encendió lo que hoy es Turtolio fueron los altos precios que por entonces alcanzó el cereal. En la búsqueda de alternativas para suministrar a las ovejas una alimentación acorde con los valores de Kerixara, los hermanos Ajuria volvieron a contar con Neiker-Tecnalia, con la que ya colaboraban en otros proyectos. La cuestión era sencilla, necesitaban una fuente de proteínas alternativa a las existentes, y la opción propuesta por Neiker fue prescindir de la soja y apostar por otras proteaginosas, como la colza, lo que Félix denomina “los perdigones milagrosos”.

A pesar de la mala prensa que la colza tiene en la historia de nuestro país, continúa Félix, “la torta de colza es una fuente de proteínas muy buena para la alimentación de las ovejas porque es muy asimilable. ¿Cómo lo vemos? Si las ovejas no procesan bien la proteína la sueltan en la leche mediante la urea. Con lo cual, por una parte estamos pagando la proteína, y si suelta mucha urea estamos tirando el dinero, haciendo daño al animal y probablemente tengamos un producto con un sabor extraño”. Como añadido a las propiedades de la colza “existen estudios que dicen que los productos de las ovejas alimentadas con ella tienen un perfil de ácidos grasos cardiosaludables, y ejemplo de ello es la puesta en marcha de otro grupo operativo, liderado también por Kerixara, en el que trataremos de demostrar precisamente el perfil de ácidos grasos cardiosaludables de nuestros quesos, elaborados con leche procedente de ovejas alimentadas con torta de colza”.

Un proyecto a desarrollar entre 2018 y 2019 y que es consecuencia del trabajo desarrollado hasta ahora, basado en una alimentación mediante una formulación muy calculada, “que no tiene nada que ver con las que hay en el mercado” matiza. Este pienso está compuesto a partes iguales por torta de colza, guisantes o habas, cebada y maíz, que aporta energía y proteína a las 450 ovejas de Kerixara. La colza es prensada en frío, y de ahí se obtiene la torta.

VALORIZACIÓN DEL ACEITE

Una vez resuelto el hándicap de la alimentación, el siguiente paso ha sido la valorización del aceite resultante tras el proceso de elaboración de la torta, “y es así como surge el objetivo del proyecto Turtolio: cómo optimizar la alimentación de las ovejas y dar usos al aceite”. La solución ha sido utilizar el aceite crudo como combustible para nuestra explotación, en la que tenemos 450 ovejas, 45 hectáreas de pradera y una producción anual de 9000 kilos de queso. A ello hay que unirle dos tractores y una quesería. Así que el siguiente paso ha sido comenzar a experimentar con una caldera, fabricada en Álava, empleada en la fabricación del queso. “De momento la hemos instalado y hemos comenzado a testar su funcionamiento. Con un simple filtrado de micropartículas de ese aceite pensamos que vamos a poder utilizarlo al 80% con gasoil”. Y aun así, añade “somos excedentarios, así que vamos a implantar otra caldera en un establecimiento de agroturismo y también queremos utilizarlo en nuestros tractores, pero para esto último aún nos falta la tecnología”. [Ampliar info...]

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