Editorial Agricola
Especies

El nombre de la carne

07/05/2018

Por Jesús López Colmenarejo, director ejecutivo

Los nombres son el alma de las cosas. Quizás por eso arrebatarle el nombre a algo o a alguien tiene un poco de arrebatar su legitimidad, y es la base sobre la que se sostienen conceptos como la marca o el “copyright”. La estrategia de marketing que supone tomar el nombre de un producto o un acontecimiento reconocido de forma general y camuflarlo o suplantarlo por otro no es algo nuevo. Y el objetivo principal suele ser el evidente: acortar los plazos de implantación de un nuevo sistema.

Esta táctica se aplicó por ejemplo, en términos históricos, con la llegada del cristianismo como religión oficial al Imperio romano. Se tomaron fechas, simbologías y mitos de las religiones precristianas, adaptándolas al nuevo credo para facilitar su rápida aceptación por parte del pueblo llano. Hace poco leí un artículo sobre la veneración por toda Europa de vírgenes negras, como las de Guadalupe o Montserrat.

Los especialistas explican este hecho como la adopción durante el Imperio romano tardío de iconos de antiguas diosas de la fertilidad tales como Isis, Cibeles y Artemisa y su adaptación al culto popular cristiano como imágenes de la Virgen María. También es muy conocida la ubicación de la Navidad el 25 de diciembre, casualmente en la fiesta celta del Solsticio de Invierno. ¿Qué mejor momento que éste para fijar el nacimiento de Cristo cuando se celebraba el término del acortamiento de las noches y el triunfo del “Dios Sol”? Una vez hecha esta aproximación histórica, queda por ver qué tiene que ver con el sector ganadero, y más en concreto con la imagen del consumo de carne en la sociedad occidental.

Hace casi un año nos hacíamos eco de la resolución del Tribunal de Justicia de Luxemburgo que prohibía denominaciones como “leche de soja”, “mantequilla de tofu” o “queso vegetal” a alimentos no lácteos con objeto de evitar que estas denominaciones llamen a engaño a los consumidores. Pues bien, en Francia se acaba de aprobar una enmienda que prohíbe el uso de términos cárnicos en los productos vegetarianos y veganos por considerar que se está engañando a los consumidores al utilizar nombres que se asocian a los alimentos cárnicos. Es legítimo que la industria de alimentos vegetarianos crezca pero no a expensas de la industria cárnica, de su prestigio y de sus denominaciones.

Las nuevas guerras, las más avanzadas, están en los medios de comunicación. La que se libra entre partidarios del consumo de carne y veganos es un caso evidente en el que las balas son las palabras, el blanco los consumidores y la batalla se libra en las redes sociales. El artículo de portada de este número de “Ganadería” es un claro ejemplo de que no hay trincheras para esconderse. Debemos demostrar a los consumidores que somos un sector profesional y transparente, debemos comunicar y explicar claramente la importancia de la carne en nuestra alimentación. Todo lo que sea pensar que esconder la cabeza bajo el ala y esperar que pase el temporal, será un paso más hacia la desaparición del sector...

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