Editorial Agricola
Alimentación

El grupo operativo 'Inpulse' presenta sus primeros resultados

05/09/2018

La potenciación del cultivo de leguminosas para piensos permitiría desarrollar nuevos modelos de negocio, diversificar riesgos y reducir huella de carbono


Tras varios meses de análisis, el grupo operativo 'Inpulse' ha presentado un diagnóstico sobre la cadena de alimentación animal que recoge las oportunidades y debilidades para potenciar el uso de leguminosas en la alimentación del ganado. En un escenario complejo, con un sector ganadero con un gran potencial pero limitado por la escasez de materias primas locales, las leguminosas representan una oportunidad para optimizar la situación de los distintos eslabones de la cadena de alimentación animal y así lo reconocen todos los agentes que intervienen en la misma.

Oportunidades


Estos cultivos tienen un enorme potencial para reducir la dependencia española de proteína vegetal importada –sometida además a un control férreo de pocas grandes empresas– y aumentar la estabilidad de suministro en la cadena.

Mejorar el autoabastecimiento, para fortalecer las cadenas de valor a escala local, nacional y europea, es actualmente uno de los grandes retos de la UE y se podría mejorar claramente con el aumento de la producción regional de leguminosas, siempre y cuando se adopten variedades locales que proporcionen producciones constantes, que permitan un abastecimiento continuo en cantidad y calidad para las industrias transformadoras de pienso.

Todos los eslabones de la cadena han mostrado una elevada predisposición para aumentar el uso de leguminosas en sus respetivos ámbitos, desde el agricultor, dispuesto a incrementar su cultivo en las rotaciones, como cultivo principal o como segunda cosecha, hasta la industria productora de piensos y el ganadero. Además, se observa que una mayor implantación permitiría desarrollar nuevos modelos de negocio y diversificar riesgos.

Por otro lado, impulsar el cultivo de leguminosas permitiría mejorar la sostenibilidad del sistema agroindustrial mejorando la huella de carbono del conjunto de la cadena y, desde luego a nivel productivo, donde el uso de leguminosas en rotaciones de cultivos puede permitir un incremento significativo de la eficiencia de recursos y del rendimiento medioambiental (calidad y salud de los suelos, gestión del nitrógeno, agro-biodiversidad, control de malas hierbas, reducción de emisiones de gases de efecto invernadero), además de otros potenciales servicios ecosistémicos o externalidades positivas estimadas como diversidad florística y faunística.

Debilidades


El principal factor que se ha extraído como barrera determinante a la hora de aumentar el uso de leguminosas en la cadena de alimentación animal es la falta de disponibilidad de producto adecuado para cada uno de los eslabones. En el caso de los agricultores esto se concreta en la falta de disponibilidad o inexistencia de semilla adecuada, adaptada a las diversas condiciones climáticas de producción y que proporcione rendimientos estables y suficientes. Los agricultores, por otro lado y desde un punto de vista económico, señalan como principal hándicap para ampliar su uso que las leguminosas no obtienen buenos precios de venta en comparación con la rentabilidad de otros cultivos.

También se ha planteado la importancia del concepto de calidad de proteína, desde la dimensión de la nutrición animal, que viene a determinar el valor y la idoneidad de la proteína vegetal en la alimentación. El perfil de aminoácidos de una proteína es un parámetro crucial, como lo son la digestibilidad, la concentración de proteínas, la densidad de nutrientes y la presencia de factores anti nutricionales.

La existencia de metabolitos secundarios (inhibidores de proteasas, saponinas, glucósidos, lecitinas, taninos, alcaloides), así como sus altos niveles de fibra (polisacáridos no amiláceos), puede restringir el uso de leguminosas en alimentación animal. Por ello, es imprescindible trabajar en la mejora de los procesos y tratamientos que favorezcan la digestibilidad y reduzcan el contenido de compuestos antinutricionales, además de realizar una selección varietal encaminada a esta finalidad. Finalmente, se ha señalado que los compuestos secundarios en las leguminosas pueden también tener efectos beneficiosos como la disminución de parásitos en animales o de las emisiones de metano.

El Grupo Operativo Inpulse


El grupo operativo Inpulse nació con el objetivo de potenciar el cultivo de leguminosas en España y reducir la dependencia externa de proteína vegetal para piensos. Está constituido por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (Cesfac), Centro Tecnológico Cartif, Cooperativas Agro-alimentarias de Aragón, la Cooperativas Los Monegros, el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC), el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida).

El desarrollo de este grupo operativo está dentro del marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural, financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader).

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