Editorial Agricola
Alimentación

¿Cómo integrar la economía circular en la ganadería? El ejemplo holandés

14/09/2018

Cada minuto se desperdician 2,5 millones de kilos de comida, 5 niños mueren por malnutrición, 171 nue-vas almas llegan a este mundo y McDonald’s vende 4.500 hamburguesas. Este fue el impactante mensaje que lanzó Wiebe Draijer, presidente del consejo de la entidad financiera Rabobank, durante una de las ponencias inaugurales del Congreso Internacional de Periodistas Agrarios celebrado en los Países Bajos el pasado julio.

Por Caridad Calero. Redacción

En 2050, la población global habrá aumentado a 9,5 billones de personas. Esto significa que el mundo necesitará un 70% más de alimento. La agricultura y la ganadería se enfrentan por tanto al gran reto de alimentar a una población creciente utilizando unas tierras cada vez más expuestas a los efectos del cambio climático. Para lograrlo va tomando fuerza la posibilidad de aplicar la economía circular a los sistemas agroalimentarios, de manera que llegue a “conseguir el doble de alimento utilizando la mitad de los recursos”.

Este objetivo se lo propusieron los Países Bajos hace casi dos décadas, y van camino de conseguirlo. ¿Y cómo puede lograr este reto un país pequeño y tan densamente poblado? Fundamentalmente recurriendo a la innovación, a una manera de pensar que va más allá de lo que se ha hecho nor-malmente y que plantea el “¿y por qué no?” por costumbre. Innovación obviamente acompañada de un gran apoyo a la investigación tanto básica como aplicada; para el que la Universidad de Wageningen resulta un referente nacional e internacional.

En este Congreso mundial de periodistas agrarios, nuestros colegas holandeses nos han dado la oportunidad de conocer de primera mano varios ejemplos en los que se integran de manera magistral la innovación, la economía circular y la producción animal.

EL CONCEPTO “COMIDA PARA PIENSO”

Alimentar a animales en base a cultivos agrícolas que pueden destinarse directa-mente a alimentar al ser humano (cerea-les, proteaginosas, etc.) es una práctica que podría considerarse poco coherente con el objetivo de alimentar a una población en crecimiento que demanda una mayor proporción de proteína de origen animal en su dieta. El aprovechamiento de pastos en regiones sin vocación agrícola ha sido una opción tradicional, como también lo es actualmente el uso de subproductos de la industria alimentaria como el bagazo de cerveza o la pulpa de remolacha o de cítricos, entre otros ejemplos de economía circular aplicada a la alimentación animal. En uno de los tour demostrativos orga-nizados durante el congreso pudimos ser testigos de un paso más adelante: la utilización de restos y descartes de industrias de bollería y dulces como fuente principal de hidratos de carbono y grasas en la formulación de piensos destinados a cerdos y a la granja avícola “Kipster”.

La empresa Nijsen/Granico recoge en sus instalaciones restos variados de bollería industrial, masas, bombones de chocolate o incluso caramelos, rechazados por las fábricas por diversas razones. Esta materia prima sigue un procesado específico según su naturaleza y composición hasta convertirse en los ingredientes de varias líneas de pienso elaboradas por la propia empresa.

Una de las ventajas de utilizar restos de bollería es que se han fabricado con cereales y grasas destinadas a consumo humano, por lo que se trata de un material muy bajo en micotoxinas, comparado con el cereal que se utiliza normalmente en piensos. Poseen mejores valores microbiológicos, almidones y grasas de alta calidad, mayor digestibilidad y mayor palatabilidad, lo cual se traduce en una mayor productividad de los animales. Aunque los materiales que llegan a la fábrica normalmente son fácilmente procesables, existe una proporción considerable de productos que suponen ciertos desafíos técnicos, como separar las galletas del chocolate o el plástico y el cartón de los alimentos empaquetados. La capacidad de buscar nuevas formas de transformar la materia prima, aparte de ser vital para la economía circular, supone un valor aña-dido para quien lo lleva a cabo e incluso la posibilidad de ser más competitivo. Por ejemplo, en esta fábrica han desarrollado maquinaria específica para solucionar este tipo de problemas que nadie más ha conseguido, lo cual les permite vender esa maquinaria o registrar la patente; en definitiva ofrecer un servicio a quien no está interesado en innovar por su cuenta, y obtener ingresos por ello.

PRODUCCIÓN CONJUNTA DE CERDOS Y ENERGÍA

Durante el tour también visitamos una granja de cerdos perteneciente al Gru-po Van Asten. Se trata de una empresa familiar dedicada en origen a la producción porcina para el mercado holandés y alemán. Su objetivo es mantener la rentabilidad del negocio a la vez que satisfacen las cada vez mayores demandas de la sociedad respecto a la producción de alimentos. Y para ello, también han apostado por la innovación y la economía circular.

El negocio principal consiste en la producción de lechones, hembras de cría y cerdo terminado. Como en cualquier otra granja puntera, realizan un importante esfuerzo en asegurar la salud y el bienestar de sus animales así como la calidad de la carne obtenida. Una de las innovaciones para lograr mejoras en productividad y ambientales es la implantación de la alimentación líquida para los cerdos, consistente en un fermentado elaborado a partir de cereales enteros (trigo y cebada), el sal-vado de estos cereales y oleaginosas (soja y girasol).

Este fermentado tiene varias ventajas: reducción de costes, una menor necesidad de importar soja como fuente de proteína (al sustituirla por semilla de colza y guisantes), reducción de fosfatos en purines, del uso de antibióticos y de la presencia de Salmonella y E. Coli. Pero además, la granja tiene otras vías de ingresos añadidas: actividades compartidas con otras empresas (transporte de cerdos y manejo de purines entre otras ) y la generación de energía a partir placas solares y una planta de biogás. En esta planta se fermentan los purines producidos en la granja junto con subproductos agroindustriales muy variados (cáscaras de almendra o cacao entre otros) para obtener biogás con el que se obtendrá la suficiente energía para la propia granja y 5.000 domicilios del entorno. Conviene reseñar que el subsidio estatal (tanto holandés como alemán) a la producción de biogás supone un importante apoyo a la economía de las granjas. 

LA UNIVERSIDAD DE WAGENINGEN

Es un centro puntero de investiga-ción y formación especializado en ciencias de la vida: alimentación y producción de alimentos, medio ambiente y salud. Está situado en los primeros puestos de diversos ranking mundiales en estos ámbitos. De vocación claramente internacio-nal, sus cerca de 12.000 estudiantes proceden de 103 países distintos. La Universidad está íntimamente asociada a una fundación del mismo nombre dedicada a la investigación, dando como resultado el WUR - Wageningen University & Research. Su fortaleza reside en la capacidad de unir las fuerzas de los diversos institutos de investigación especializada (plantas, ganado, veterinaria, alimentos, medio marino, medio ambiente, economía) y en la combinación de aportaciones de distintos campos de las ciencias naturales y sociales. Esta unión de expertos conduce a logros científicos que pueden ponerse rápidamente en práctica e incorporarse a la educación que ofrece esta institución.

EXTERIOR

En Wageningen se combinan el conocimiento fundamental y el aplicado para contribuir a resolver cuestiones importantes en el ámbito de la alimentación y el medio ambiente. Los empleados y los estudiantes se inspiran en la naturaleza, la sociedad y la tecnología, de manera que pueden afrontar estas cuestiones con una perspectiva más amplia y llena de curiosidad. Esta inspiración les ha permitido desarrollar y aplicar conocimiento desde hace nada menos que cien años. 

LA GRANJA KISPTER

La granja avícola Kipster es única en su género y presume de ser la granja más respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal del mundo.
Aparte de utilizar los piensos “reciclados” de Nijsen/Granico, han establecido unos niveles de emisión de partículas y amonio tan bajos que llegan a afirmar que el aire saliente de la granja tiene mejor calidad incluso que el que entra. Tienen también 1.078 paneles solares en el techo que producen toda la energía necesaria para el funcionamiento de la granja.
Han optado también por la venta a nivel local y suministran huevos a la mitad de los supermercados de la cadena Lidl en Holanda. Reciben un precio ajustado por ellos y el consumidor puede adquirirlos a un precio asequible. Desde el punto de vista del bienestar animal, las gallinas tienen acceso a parques exteriores, el interior del gallinero posee otro parque iluminado con luz natural y las gallinas tienen a su disposición plantas, maderas y otros elementos que enriquecen su entorno. Los machos no son eliminados, aunque se crían en instalaciones convencio-nales. Por estas razones, los huevos producidos por estas las gallinas de esta granja han recibido el máximo galardón de una ONG dedicada al bienestar animal.

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